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¿Tienes acento?

“¡Me encanta tu acento! ¿De dónde eres?” Esta es una de las preguntas que siempre contesto con orgullo. “Soy de Cuba, es un acento español”. Empecé a estudiar inglés de niña cuando mis padres se dieron cuenta que teníamos que salir de nuestra isla. Un tutor privado venía a mi casa a torturarme con conjugaciones de verbos, memorización de vocabulario y diálogos. Cuando llegué a los Estados Unidos, no podía entender a nadie y nadie podía entender a mi. Ahora me doy cuenta que se debió a que mi tutor se enfocaba en gramática y mi oído se acostumbró a su pronunciación cubana. Con el paso de los años, me convertí en profesora de idiomas, intérprete profesional e incluso en oradora que adora su acento latino.

Una persona no necesita ser extranjera para tener acento. En realidad todos tenemos acento. Normalmente puedo identificar cuando hablo con alguien de New York, Alabama, Texas o de cualquier otra región de los Estados Unidos. Lo mismo ocurre cuando converso en español con alguien de España o de otro país latino; su acento regional los delata. Los acentos son únicos y usualmente reflejan las características y cultura de una persona y, mientras no interfieran con la comunicación, incluso son considerados exóticos y románticos.

En el crisol del que hoy disfrutamos en los Estados Unidos, normalmente conocemos o contratamos a personas que se criaron en el extranjero y que hablan otro idioma además del inglés. Ellos vinieron en busca del sueño americano, trabajan duro, son inteligentes, altamente calificados (y en algunos casos sobre calificados), tienen una buena ética de trabajo, han pasado los exámenes necesarios para ejercer su profesión en su nueva patria y tienen un buen dominio del inglés; sin embargo su acento les dificulta la comunicación. De acuerdo a un estudio de la Universidad de Chicago del 2010, cuando las personas tienen que hacer un esfuerzo para entender un acento extranjero perciben a quien habla como alguien no muy confiable.

Es importante tener en cuenta que todos los acentos fueron creados iguales y ninguno es mejor que el otro; más aún, se tiene que entender que el acento no es un problema de idioma o del habla. Sin embargo, puedo decir por experiencia propia que mientras uno se adapta a un segundo idioma en un país nuevo, el acento extranjero puede causar una gran aflicción:

1. La gente te mira como si te faltaran algunas neuronas o como si fueras de otro planeta. ¡No te entienden!
2. Crea frustración cuando tienes que repetir varias veces lo que dices.
3. Te enorgulleces de expresar un gran pensamiento, sin embargo la gente solo presta atención a tu acento.
4. Evitas relacionarte con otros porque te sientes insuficiente.
5. No realizas tu trabajo con todo tu potencial porque tienes miedo de cometer errores.

Recuerdo, de joven, cuando enseñaba español en Lakeland High School, me sentía muy segura porque tenía la oportunidad de hablar en mi idioma natal y definitivamente lo hablaba mejor que cualquiera de mis alumnos, pero nunca supe por qué se reían cuando los felicitaba por sus buenas notas. Yo les quería decir que eran triunfadores, que en inglés sería “winners”, pero lo que ellos oían era “perros calientes-wieners”, menos mal que sabían que se lo decía con mucho amor.
Estos son los tipos de problemas donde la pronunciación tiene un efecto negativo en la vida diaria de las personas, en su trabajo, avance profesional y autoestima. Desafortunadamente, un acento extranjero puede hacer a una persona vulnerable a prejuicios. Un curso de Expresión oral y reducción de acento en inglés puede ayudar al individuo así como a la empresa para la que trabaja.

Con trabajo y práctica diaria, una persona puede cambiar su patrón de pronunciación. Hay varios programas en Internet que enseñan reducción de acento, así como los que enseñan otro idioma. Sin embargo, sin la retroalimentación y guía de un profesor, puede ser abrumador aprender las complejidades del idioma inglés: entonación, énfasis, pronunciación y ritmo, tanto como las expresiones idiomáticas y palabras cognadas falsas. Este tipo de entrenamiento es usualmente buscado por profesionales que necesitan comunicarse con eficacia – como los que están en el campo médico, educacional o de atención al cliente, o aquellos que tienen que hablar a grandes grupos de personas.

Dándome cuenta de la necesidad que hay de este tipo de servicio en nuestra comunidad, he unido fuerzas con Joan Davies, una profesional del habla y la comunicación, para juntas enseñar Expresión Oral/Reducción de Acento en Inglés. La meta de nuestro curso es mejorar la comunicación y entendimiento, no de eliminar el acento. Creo que todos debemos de estar orgullosos de nuestras raíces y singularidad.

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